Como naturaleza que somos, es esencial sintonizarnos con su ciclicidad y con el ritmo de sus estaciones. Y como seres espirituales que somos, es importante ritualizar nuestro día a día para elevar nuestra energía y honrar la vida.
El invierno nos sumerge de pleno en la mitad “yin” del año. Es una oportunidad para encontrar suavidad y refugio en una quietud tenue y adentrarnos en una calidez íntima y acogedora, desprendiéndonos de lo externo y superficial, y acomodándonos en lo esencial.
En la ceremonia, nos sumergiremos en una práctica de Yin yoga y en una meditación de Yoga Nidra, trabajando el elemento agua y su descanso profundo y estimulando los meridianos de los órganos relacionados con el invierno (riñón y vejiga) según la medicina tradicional china, para regular y sintonizar el cuerpo físico, emocional y energético con la energía de esta estación.
Con todo ello, nos adentrarnos en la quietud y el silencio del invierno interno, a través del Yin Yoga, y podremos intencionar, a través del journaling y el Yoga Nidra, el foco de los 3 meses de invierno que se abren en este momento